Cerca de 1'600.000 pasajeros apeñuzcados diariamente dentro de buses que aparentan ser grandes pero en realidad son tan estrechos que para que entre uno deben salir cinco; estaciones que en horas pico se llenan tanto que una persona se echa un perfume y llega al destino con otro aroma, son algunas de las molestias que afectan a los usuarios: incomodidad, lentitud del servicio, hacinamiento y fatal pérdida de paciencia y tiempo.
Sin embargo, algunos expertos relacionan las recientes protestas de transmilenio no con todos estos males, sino con una causa enigmática pero intimamente relacionada con ellos; según algunos biólogos, químicos y bacteriólogos contratados por Transmilenio, el frecuente hacinamiento ha ido actuando como caldo de cultivo de una ancestral bacteria ya encontrada en el apeñuzcado transporte de buses y busetas corrientes y que ahora ataca al transporte masivo. Dicha bacteria, un agente químico de olor característico que la gente del común suele llamar "chucha" o "golpe de ala", ha ido proliferando, madurando y tomando fuerza en las estaciones y buses articulados.
Que las personas expidan este olor característico producto de la malsana bacteria no es noticia; sin embargo, que muchos lo hagan de manera simultánea puede llegar a ser no solo noticia sino también causa de estados de ira, frustración e incluso "intenso dolor". De ser esto cierto, se tendría una explicación clara a un fenómeno inexplicable y masivo de rebeldía, cólera y agresividad que ha significado que las personas que sufren este hacinamiento y suma de olores acaben emprendiéndola a insultos puños, patadas y piedras contra la policía, además de cerrar accidentalmente las troncales y detener el sistema.
Si bien esta hipótesis está en proceso de anáisis, los indicios son tan fuertes como los olores, por lo que las autoridades ya han empezado a reforzar las medidas de seguridad haciendo inspecciones a los usuarios para evitar la sobrecarga odorífera del sistema (ver imagen).
Sin embargo, algunos expertos relacionan las recientes protestas de transmilenio no con todos estos males, sino con una causa enigmática pero intimamente relacionada con ellos; según algunos biólogos, químicos y bacteriólogos contratados por Transmilenio, el frecuente hacinamiento ha ido actuando como caldo de cultivo de una ancestral bacteria ya encontrada en el apeñuzcado transporte de buses y busetas corrientes y que ahora ataca al transporte masivo. Dicha bacteria, un agente químico de olor característico que la gente del común suele llamar "chucha" o "golpe de ala", ha ido proliferando, madurando y tomando fuerza en las estaciones y buses articulados.
Que las personas expidan este olor característico producto de la malsana bacteria no es noticia; sin embargo, que muchos lo hagan de manera simultánea puede llegar a ser no solo noticia sino también causa de estados de ira, frustración e incluso "intenso dolor". De ser esto cierto, se tendría una explicación clara a un fenómeno inexplicable y masivo de rebeldía, cólera y agresividad que ha significado que las personas que sufren este hacinamiento y suma de olores acaben emprendiéndola a insultos puños, patadas y piedras contra la policía, además de cerrar accidentalmente las troncales y detener el sistema.
Si bien esta hipótesis está en proceso de anáisis, los indicios son tan fuertes como los olores, por lo que las autoridades ya han empezado a reforzar las medidas de seguridad haciendo inspecciones a los usuarios para evitar la sobrecarga odorífera del sistema (ver imagen).
